viernes, 26 de septiembre de 2014

Conejos


La domesticación de los animales, un requisito para el desarrollo de las sociedades agrícolas, fue una de las revoluciones tecnológicas más importantes de la historia de la humanidad. Comenzó hace entre 9.000 y 15.000 años, cuando los perros, las vacas, las ovejas, las cabras y los cerdos se convirtieron en compañeros habituales del hombre. Sin embargo, el conejo fue domesticado mucho más tarde, hace apenas 1.400 años, en los monasterios del sur de Francia. Y se dice que este hecho se produjo porque la Iglesia Católica los consideró pescado y podían ser consumidos durante la Cuaresma. Cuando eso ocurría, el conejo de monte (Oryctolagus cuniculus) se encontraba solamente en la Península Ibérica y el sur de Francia.



Ahora, un equipo internacional de investigadores con la participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto los cambios genéticos que permitieron transformar a este animal salvaje en uno dócil. Según explican en la revista Science, los genes que controlan el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso fueron particularmente importantes para su domesticación.
Los científicos secuenciaron el genoma entero de un conejo domesticado para usarlo como genoma de referencia. Después, secuenciaron los de conejos domesticados incluyendo seis razas diferentes y conejos salvajes originarios de 14 sitios diferentes de la Península Ibérica y el sur de Francia.
«Ningún estudio previo sobre domesticación animal ha observado tan detalladamente la variación genética de la especie salvaje ancestral. Esto nos ha permitido señalar los cambios genéticos que han ocurrido en el proceso de domesticación de los conejos», apunta Leif Andersson, de la Universidad de Uppsala (Suecia).


Conejo sobre una cesta


Conejo sobre un tronco


No hay comentarios:

Publicar un comentario